jueves, 16 de febrero de 2017

LOS DISTINTOS CUERPOS DEL HOMBRE

Continuación del artículo anterior: Vislumbres de la ciencia Divina


Cuerpo Físico


Todo lo que vemos con los ojos físicos cuando alguien se pone a nuestro alcance y lo que la ciencia puede estudiar acerca de su composición física y química constituye el cuerpo físico de esa persona, es decir, por un lado está la anatomía, que se compone de átomos, células, órganos, tejidos, sistemas y aparatos; y por el otro, la fisiología, que estudia sus funciones. Estas últimas, para el investigador espiritual, pueden ser posible gracias al cuerpo etérico, que efectúa las diversas funciones corporales, como la asimilación de los alimentos, la excreción, la propagación, la percepción sensorial y la memoria.
Por lo tanto, el cuerpo físico para la ciencia espiritual correspondería a la anatomía del hombre propiamente dicha y el cuerpo etérico a su fisiología, según el siguiente esquema:

Cuerpo Físico: cuerpo denso y cuerpo etérico

a)     Cuerpo Denso: sólidos, líquidos y gases (átomos, células, órganos, tejidos sistemas y aparatos)

b)    Cuerpo Etérico: compuesto por 4 éteres de mayor a menor densidad: éter químico, éter vital, éter luminoso y éter reflector, que se ocupan de las funciones corporales (la asimilación de los alimentos, la excreción, la propagación, la percepción sensorial y la memoria)

Cuerpo Denso.— Fijémonos, por ejemplo,  por un momento, en la maravillosa estructura la parte densa del cuerpo físico:
En primer lugar, y en el interior, tenemos el Aparato Locomotor, y en particular  los huesos, encargados de sujetar todo el peso del resto del cuerpo. A poco que lo estudiemos, nos daremos cuenta de su sencillez y, al mismo tiempo, de su gran complejidad. El esqueleto es, sin duda, la más inteligente y mayor obra de ingeniería jamás realizada, pues está diseñado de tal forma, que puede sujetar una gran cantidad de peso en el menor espacio posible. Además, junto con las articulaciones y los músculos, se mantiene flexible por algunas partes sin que se dañe nada de su estructura, algo que, sin duda, ocurriría si simplemente se doblarán las partes rígidas sin más, por ejemplo, al doblar la rodilla o el brazo…
Cada órgano tiene una maravillosa función que, en condiciones saludables, ejerce a la perfección. Echemos un vistazo al hígado, por ejemplo. Es el gran laboratorio del cuerpo y uno de sus órganos más importantes, y sus funciones son la de sintetizar las proteínas plasmáticas, acción desintoxicante, almacenar las vitaminas y el glucógeno. Además, es el responsable de limpiar la sangre eliminando las sustancias que puedan ser nocivas para el organismo transformándolas en inocuas.
Lo anterior es para que nos demos cuenta de lo importante del cuerpo físico y lo inteligentemente construido que está. Para no aburrir al lector con un extenso tratado de anatomía, pararemos aquí, ya que nuestra intención es que se capte la idea de su complejidad y que, a nuestro modo de entender, solo una inteligencia superior puede estar detrás de semejante perfección de la Naturaleza.

Cuerpo Etérico. — El cuerpo etérico es un doble del cuerpo físico, aunque invisible para el ojo físico, se trata más bien de un cuerpo energético que se mantiene unido al cuerpo físico. Como hemos dicho, está compuesto por 4 éteres, que son los que están detrás de las funciones corporales, como, por ejemplo, las del hígado, que hemos citado anteriormente.

·      Éter Químico. Es el encargado de las funciones de asimilación y excreción del cuerpo humano. Las fuerzas de asimilación se ocupan de llevar los elementos nutritivos extraídos de los alimentos a todas las células del cuerpo. Las de excreción expelen del organismo humano los elementos que no le son necesarios o que ya han agotado su utilidad. Este éter tiene dos polos, uno positivo y otro negativo. Por el polo positivo realiza las tareas de asimilación, y por negativo, las de excreción.

·      Éter Vital. Como su nombre indica, se trata del éter que se ocupa de la propagación de la especie. También tiene dos polos. Las fuerzas del polo positivo son las que actúan en la hembra durante el periodo de gestación; y las del polo negativo se ocupan de la producción de semen en el macho.

·      Éter Luminoso. Este éter también tiene polo positivo y negativo. Por el polo positivo genera el calor de la sangre en las especies animales superiores y en el hombre. Las fuerzas que actúan por el polo negativo se ocupan de las funciones de los cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. En los animales de sangre fría, el polo positivo es el conductor que hace circular la sangre. El polo negativo tiene la misma función que en el caso de los animales superiores. Si no tuviesen ojos, se construyen órganos de sensación, como ocurre con los que tienen esos órganos. En las plantas, el polo positivo produce la circulación de la savia; y el polo negativo deposita la clorofila y colorea las flores.

·      Éter Reflector. Recibe este nombre principalmente por dos motivos: a) porque las imágenes que hay en él son reflejos de la memoria de la naturaleza, la cual se encuentra en un plano mucho más elevado. Los clarividentes desarrollados nunca leen en el éter reflector porque las imágenes que hay en él son borrosas e imprecisas comparadas con las que se encuentran en el plano superior; b) este éter es también el medio por el que el pensamiento impresiona el cerebro humano desde el Mundo del Pensamiento (uno de los planos de existencia espiritual).



Cuerpo de Deseos o Astral


Hemos visto que en el hombre, además de una parte material, existían sentimientos, deseos y pensamientos. Los sentimientos y deseos no tienen nada que ver con la parte física y constituyen, por así decirlo, un cuerpo aparte, aunque integrado de tal forma en el físico que creemos que pertenece al mismo.
Podemos decir que el cuerpo físico nos proporciona la estructura material dentro de una forma, en nuestro caso, la forma humana. Pero si no fuera por el cuerpo vital esta masa corporal permanecería inerte, sin vida. Para que tenga vida nos ha sido proporcionado el cuerpo vital. Pero aún estaríamos como si fuéramos una planta, un vegetal si los deseos y emociones no nos proporcionaran el interés y el deseo por las cosas de nuestro entorno. De esto se encarga el cuerpo de deseos.
Por lo tanto, todos los sentimientos y deseos expresados por el hombre y los animales proceden de su cuerpo astral o de deseos.

Cuerpo Mental


El cuerpo mental proporciona al hombre el raciocinio, las ideas y todo lo relacionado con la labor intelectual. Asimismo, actúa de freno para los sentimientos y deseos negativos que no se adapten a la moral y al bien común.
Existen otros cuerpos además de los mencionados, pero en el actual periodo evolutivo solo son importantes estos cuatro.
Los animales, por ejemplo, aún no poseen cuerpo mental, solo físico, vital y de deseos. Por eso no pueden refrenar sus instintos y se lanzan en pos de sus deseos sin ningún freno ni razón que los detenga. Solo los puede detener un ser superior a él, como el hombre, actuando con la inteligencia que le proporciona la mente.
En resumen, con el cuerpo físico y etérico podemos existir y movernos, pero, si no fuera por el cuerpo astral, este movernos e ir de aquí para allá sería una cosa sin sustancia, sin incentivo, sería un movernos sin ton ni son. El que hace que el movimiento tenga sentido y nos proporciona el aliciente es el cuerpo astral a través de sus deseos y sentimientos. Pero estos deseos pueden engañarnos y llevarnos por caminos involutivos y perjudiciales, tanto para nosotros como para nuestros semejantes. Para que esto no ocurra y podamos frenar este tipo de deseos, dominarlos y hacer que se inclinen hacia el bien disponemos del cuerpo mental. En efecto, con él podemos reflexionar sobre el deseo positivo y negativo, el que nos perjudica a nosotros o a nuestro prójimo o sobre aquel que puede ayudarnos a ambos.

El cuerpo mental también nos proporciona las ideas que serán la base sobre las que iremos construyendo nuestro mundo físico. Estas ideas son en verdad mucho más reales que su realización material. Es decir, por un lado tenemos la idea de la casa, y por el otro, la casa en sí que terminará construyéndose a partir de esa idea. A simple vista parece que la casa es más real que la idea, pero la idea de la casa permanecerá siempre que alguien la tenga en su cabeza y con ella podrá volver a construirla.  Sin embargo, si la casa se derrumba y nadie tiene la idea de su construcción, nunca más podrá volver a construirse.


La semana que viene hablaré de la Reencarnación

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